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«El Gobierno puso al transporte en una picadora de carne», dicen desde Aetat

Los empresarios admiten que el fantasma del 2001 da vueltas en la mente de los transportistas.

¿Cuál es la realidad del transporte hoy? «Las empresas están todas endeudadas y sin capacidad de tomar nuevos créditos. Por ejemplo, para poder pagarle los $2000 a los choferes (adicional acordado en paritarias) dejamos de pagar otras cuentas, varias empresas se endeudaron aún más, otras vendieron cheques a financieras con tasas al 80% anual. Muy pocas llegaron a pagar con lo que tenían. Prácticamente nos estamos empeñando», respondió ante la consulta de Primera Fuente Radio (la versión radial de este portal que se trasmite en Radio Prensa fm 90.1) el vicepresidente de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat), Jorge Berreta.

¿Y el aumento del boleto que aprobó el Concejo Deliberante?, se le insistió. «Los $3 de aumento van a ayudar pero no solucionan nada. El estudio de costos actualizado al día de la fecha dice que el boleto debe valer $26. Osea, este aumento nos ayuda un cachito para cubrir las obligaciones mensuales, es decir los gastos corrientes, pero nada más», sostuvo.

Hilando fino, lo que el empresario quiso decir es que hasta que la situación económica no mejore, habrá que olvidarse de renovar la flota o reparar unidades que caigan fuera de servicio y ni hablar de discutir ahora mejoras salariales a los choferes. Peor aún, un boleto a $15,50 (precio que tendrá a partir de la próxima semana) no garantiza que no vayan a tener problemas para abonar los salarios en tiempo y forma. «Haremos todos los esfuerzos para priorizar al trabajador. Pero esto es como tener una frazada corta, si nos tapamos los pies nos destapamos la cabeza», agregó Berreta.

En este contexto, la semana próxima comenzará a debatirse en el Congreso de la Nación el Presupuesto 2019, y hasta aquí todo hace prever que la administración de Cambiemos intentará traspasar los subsidios al transporte público a manos de los gobernadores, lo que pone en vilo a todos los empresarios del sector, en especial a los del interior del país. En Tucumán, esos fondos nacionales ascienden a los $170 millones por mes.

«Los gobiernos locales, tanto del municipio capitalino como de la provincia, ya nos adelantaron que no van a poder hacerse cargo de los subsidios. Eso nos va a llevar a un sistema de transporte desregulado y sin usuarios, porque la gente no va a poder pagar un boleto ajustado a los valores del mercado, y del mismo modo las empresas no van a poder sobrevivir sin un buen caudal de pasajeros. Se van a empezar a caer empresas como sucedió en el 2001», advirtió Berreta.

Según los números que manejan desde Aetat, con la coyuntura económica actual, si se eliminan los subsidios, el boleto debería costar $40 para que el servicio sea sostenible. «Es inimaginable pedirle al usuario que pague algo así. Esto provocará la vuelta a la tracción a sangre en muchos lugares, la aparición de empresas fantasma (ilegales) y miles de trabajadores en la calle. Las empresas con deudas y con pocos pasajeros son inviables».

En este marco, el miércoles último, la Fatap (Federación Argentina de Transporte por Automotor de Pasajeros), organismo que nuclea a todos los transportistas del interior del país, le reclamó al Gobierno que de marcha atrás con esta medida. Pero los empresarios que viajaron a Buenos Aires para plantear estas inquitudes retornaron a sus provincias aún más preocupados. «Nos contestaron que la decisión de sacar los subsidios nacionales es firme e indeclinable, y que si las provincias no lo pueden pagar que reduzcamos servicios y que el boleto aumente a lo que tenga que aumentar. La verdad que esto nos preocupa mucho. Si hoy se cae una empresa, es imposible para el empresario sacarla a flote porque no tiene capital. El usuario de esa línea se queda sin servicio y todos los trabajadores de esa firma quedan en la calle», subrayó Berreta.

Pero el recorte de subsidios del gobierno macrista afectará sólo al transporte del interior. La Nación mantendrá los subsidios al transporte público en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense. Al respecto, el dirigente sentenció: «el interior siempre fue postergado por la administración nacional. Recibimos un 60% menos por pasajero transportado en carácter de subsidio que lo que recibe el AMBA. Al usuario del interior siempre le hicieron pagar mucho más. Ahora directamente nos van a fundir a nosotros para que ellos puedan mantener sus tarifas bajas. De federal este país no tiene nada».

 

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